El local

Se trata de una antigua casa típica ubetense donde la piedra vista era el material de construcción y las vigas de madera aún soportan el peso de las viviendas. La decoración exquisita sin estridencias y la utilización de materiales antiguos configuran un espacio acogedor y entrañable, cuya luz nos invade con suavidad, con una invitación a quedarse en ese pequeño espacio en el que siempre hay personal disfrutando de sus productos.

Uno de los tesoros de este establecimiento es esa terraza que aprovecha los antiguos soportales. Una serie de mesas altas con bancos altos permiten que comensales disfrutar de lo que se ofrece en ella. La vista desde la terraza es un privilegio absoluto, donde pasa el tiempo sin darte cuentam con un espacio amplio frente a tus ojos que contrasta con lo pequeño y acogedor de la taberna. Es normal ver la terraza repleta tanto en invierno, donde la gente se cobija bajo estufas exteriores, como en verano, donde el fuerte sol queda mitigado por grandes sombrillas. Redondean esta terraza los detalles decorativos como el galgo de forja que dormita en una esquina, obra, por lo visto, del propio dueño de la taberna, y unos detalles cuidados como los colores de la madera o las velas que al atardecer se encienden sobre las mesas.